Como sabes la vida es una secuencia de momentos. Unos más felices que otros pero deberíamos hacer todo lo posible para que siempre busquemos esas pequeñas parcelas diarias para que nos aporten ciertas dosis de felicidad.

Si sigues mi blog sabrás que uno de mis autores de cabecera es Dale Carnegie, un humilde granjero de Missouri (EE.UU) que ha logrado colar sus teorías año tras año desde 1936. Sus enseñanzas vieron la luz a través de la obra “How to win friends and influence people” (Cómo ganar amigos e influir sobre las personas).

Hoy en día está más actual que nunca porque nos ayuda a salir de la rutina mental para poder generar nuevas ideas y creatividad gracias a la visión renovadora que adquirimos con su lectura. ¿Sabrías responderme cómo hacer amigos rápida y fácilmente? Para muchas personas es una utopía, para otras muchas es un juego sencillo y divertido. No hace falta ser un “gurú de las relaciones sociales” para que los demás piensen como tu, ganes en popularidad, aumentes tu influencia, prestigio o logres lo que te propones.

En este post te voy a dar unos consejos, con el permiso de Carnegie, de cómo mejorar tus relaciones, conseguir lo que te propones, evitar discusiones, convertirte en una persona agradable con la que estar o charlar y cómo despertar el interés de los demás ante lo que tu propones.

EL ARTE DE TRATAR A LOS DEMÁS

1.- No critiques. No condenes. No te quejes tanto

Imagina que acabas de conocer a una persona que es afable, muy agradable y presume de tener muchos amigos. Cuando vas cogiendo confianza con esa persona, te das cuenta que el estilo de comunicación que utiliza es muy brusco a través del cual condena y critica a todo ser viviente. ¿No crees que hará lo mismo contigo cuando esté con otra persona?

La crítica y la condena anula la armonía de la buena conversación. Alienta el humor, pero destruye la conexión positiva entre personas.

Una persona que critica continuamente se ve condenada al cambio continuo de amistades. Las personas “bien amuebladas” no aguantan la crítica a los demás porque, sencillamente, respetan la condición de cada persona. Cada uno es como es y, si tengo que hablar mal de alguien… la almohada será mi mejor confesor.

Y para terminar este punto, te hago una pregunta, ¿qué es lo que sientes cuando estás con alguien que está continuamente quejándose? Una vez, vale… otra también, pero cuando se trata de una queja continua, esta persona es, como dice un buen amigo, “muy cansinaaaaa”. Bastantes cosas tenemos cada uno en nuestras vidas como para que me junte con alguien y esté siempre quejándose.

Si te quejas, no te escucharán.

2.- Demuestra aprecio honrado y sincero

Aprecia a las personas, quiérelas como te gustaría que te quisieran a ti. Demuestra tu interés hacia esas personas y recibirás mucho a cambio. Eso sí… con sinceridad, nunca con falsedad. Demostrar aprecio falso hacia una persona es desenmascarar un notable interés puntual y caprichoso que, sin duda, se volverá en tu contra.

3.- Despierta en los demás un deseo vehemente

Hay personas más deseadas que otras, unas por su físico y otras por su intelecto pero… ¿qué ocurre cuando te encuentras con una persona atrayente que no tiene un físico cultivado? ¿por qué hay gente que, a pesar de no cumplir los cánones de belleza actual, son grandes conversadores y te aportan tanto?

Es bueno que pienses en esto y estudies las respuesta. Posiblemente estas personas hagan algo muy sencillo para despertar en ti el deseo ardiente de compartir tu tiempo con ellos.

¿Y POR QUÉ ESPERAR A QUE TE AGRADEN CUANDO TU PUEDES AGRADAR?

1.- Interésate sinceramente por los demás

A todos nos gusta que nos pregunten y se interesen por nosotros. Pero no un interés “cosmético” sino un interés sincero, real y de amistad. Te aseguro que si quieres agradar para ser agradado, y si quieres tener amigos de verdad o ayudar a los otros, interésate por los demás. Llámales, cuenta con ellos, no les olvides…

Hoy en día, con la cantidad de medios de comunicación interpersonal que tenemos a nuestro alcance, debemos encontrar un hueco para hacer una llamada, poner un mail o un WhatsApp a una sola persona.

Haz la prueba. Llama ahora mismo a esa persona que te gustaría y habla simplemente. Cuéntale cosas y que te cuente. Ya verás como al final te agradece que le hayas llamado solo por hablar, sin más interés que mantener una conversación amistosa y no interesada. Agradecerá que no termines la conversación de esta manera: “por cierto, te llamaba para…”

2.- Sonríe

Sonríe. Toño Antonio Constantino¿Qué te cuesta sonreír? Es gratis!!!!! No vendas tan caras las sonrisas y no las ofrezcas sólo a personas seleccionadas. Sonríe abiertamente a la vida, incluso a los desconocidos. Te aseguro que si llegas, por ejemplo, a hacer una gestión al cualquier sitio, la sonrisa será un pasaporte de entrada asegurado. Lograrás más cosas sonriendo que si no lo haces.

Es más, no hace falta ni que te vean. Sonríe, incluso, cuando respondas al teléfono.

Las personas que utilizan la sonrisa como medio de comunicación personal consiguen que la vida sea mucho más fácil. Los demás hacen más sencilla la vida a las personas sonrientes.

3.- Preocúpate por conocer el nombres de las personas que conozcas

Yo soy un desastre para esto, lo reconozco. Te aseguro que cada día me esfuerzo por recordar los nombres de todas y cada una de las personas que pasan por mi vida. El problema es que muchas veces me encuentro, por ejemplo, en algún curso con más de 35 participantes y me cuesta todo un triunfo terminar llamándoles por sus nombres. Pero como sé que esto es muy importante, lo que hago es decirles a cada uno que haga un pequeño cartel con su nombre y lo pongan en sus mesas. Os aseguro que, incluso haciendo esto, cuando me dirijo a ellos por sus nombres, la reacción es totalmente distinta, más receptiva, más colaborativa.

Deberíamos tener presente la magia que hay en un nombre, y comprender que es algo propio exclusivamente de la persona con la que hablamos, y de nadie más.

Si tienes la facilidad de recordar los nombres, úsalo!!! Pero si eres como yo, trabaja para poner remedio. Te sorprenderá.

4.- Escucha antes de hablar

Escucha antes de hablar. Toño Antonio ConstantinoTe pongo dos escenarios, elige con el que estés más a gusto:

  • Llegas a un restaurante con unos amigos y te sientas en la mesa. En ella hay una persona que nada más sentarse te cuenta gran cantidad de cosas con todo lujo de detalles. No para de hablar de sí mismo, de su vida, de su matrimonio, de sus hijos, de su trabajo, de sus éxitos, de la bronca con el vecino y de la vida y obra de Santa Teresa de Jesús, si hace falta. Además, para más inri, tiene un tono de voz más elevado de lo normal. (Suele pasar que las personas que hablan tanto y quieren contarlo todo elevan la voz para no dejar hablar al prójimo y para propiciar que sea escuchada más allá de los oídos de su interlocutor).
  • Llegas al mismo restaurante con los mismos amigos y te sientas. Allí hay una persona que, primero, te recibe con una sonrisa, te dice que se alegra mucho de verte y se interesa por tu familia y tu vida en general. Comienza la comida y esta persona te pregunta sobre cosas que ella sabe que realmente te interesan. Propone conversaciones que te invitan a la participación y en las que te sientes muy cómodo y, sobre todo, te mira a los ojos, te escucha, asiente con la cabeza y te pregunta el porqué de tu punto de vista

¿Con cual de las dos situaciones te quedarías? ¿Qué tipo de conversador eres? ¿Estarías a gusto si te encuentras a ti mismo de interlocutor? ¿podrías hablar contigo?

5- ¿Qué le interesa a mi interlocutor?

Este punto está muy relacionado con el anterior. Para poder ser un buen conversador y tener éxito social, estudia los intereses de tus interlocutores. Si hablas y compartes conversaciones de temas interesantes para los demás verán en ti un referente de conversación. Tu, en cambio, podrás aprender cada día más.

No estudies a tu interlocutor interesadamente. Documéntate intelectualmente para aprender más y compartir eso con alguien que sabe más que tu. Aprende, no enseñes.

6.- Haz que los demás se sientan importantes

Los demás son muy importantes, como tu. Cada persona es un mundo y todos sentimos que somos muy importantes, para nosotros y para los demás.

Si eres capaz de hacer sentir a los demás que son importantes para ti, tendrás mucho que ganar.

“Háblale a las personas de ellos mismos –dijo Disraeli, uno de los hombres más astutos que han gobernado Gran Bretaña- y te escucharán durante horas”

¿Y POR QUÉ NO HACER QUE PIENSEN COMO TU?

1.- Una discusión NUNCA se gana

Discutir. Toño Antonio ConstantinoEvita las discusiones. No van a ninguna parte, te lo aseguro. Es más, la única forma de salir ganando en una discusión es evitándola.

Hace un tiempo tuve una situación comprometida con una vecina que quería que cortara unos árboles porque… le molestaban. Al final, y tras sufrir insultos, aspavientos y descalificaciones, solucioné el problema en silencio y no entré en la “guerra” que me había preparado. Os puedo asegurar que tras el altercado que hubo y el silencio por mi parte, esta señora siente vergüenza por lo que hizo y cada vez que me ve, evita cruzar la mirada. Hay un refrán que dice: “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio”.

Si yo hubiera entrado en esa discusión, posiblemente en la actualidad no tendría la felicidad que tengo en la casa donde vivo.

2.- Respeta el resto de opiniones. Nunca diga a una persona que está equivocada

Si ya sabemos que las discusiones no llevan a ninguna parte, ¿porqué entrar en conflicto diciéndole a alguien que no lleva razón en lo que dice? No se trata de darle la razón siempre, se puede conversar dando la vuelta a la tortilla. Nunca digas que no tiene razón, plantea tu punto de vista preguntándole su parecer.

Si no llegáis a un acuerdo, simplemente respeta su opinión y “a otra cosa”.

3.- Humildad para admitir los errores

Una de las reglas más importantes para conseguir riqueza en tus relaciones sociales y laborales es la humildad. Si estás equivocado, admítelo rápida y rotundamente. Esto hará que tu interlocutor te valore mucho más.

Insistir sobre algo, sabiendo que es un error, no te aportará beneficios de ninguna clase.

4.- Empieza de forma amigable

Los que nos dedicamos al marketing siempre solemos decir que el 80% de la decisión final de compra se decide subliminalmente tras la primera impresión. Esto quiere decir que el primer impacto que ofrezcamos a nuestros interlocutores es importantísimo.

Ojo con la primera impresión. Ni que decir tiene que es necesario tener contenido real y atractivo tras la primera impresión. Si hay buena impresión pero falta contenido, se produce automáticamente una frustración y sensación de engaño.

5.- Consigue que digan siempre “si”

Muchas veces queremos conseguir un objetivo que nos hemos fijado. Para ello, cuando hablamos con alguien es muy bueno que, aunque sea con otra conversación, consigamos que diga “sí”.

Esta técnica no es nueva… ¿conoces a Sócrates? Te suena de algo, ¿verdad? Pues bien, el “tábano de Atenas”, como sabes, ha sido uno de los filósofos más grandes que haya habido. Sócrates hizo algo que sólo un puñado de hombres han podido lograr en toda la historia: cambió radicalmente todo el curso del pensamiento humano, y ahora, veinticinco siglos después de su muerte, se le honra como uno de los hombres más hábiles para persuadir a los demás.

¿Cómo lo hacía? Con lo que se llamó “el método socrático” que se basaba en obtener una respuesta positiva de su interlocutor. Hacía preguntas con las cuales su interlocutor tenía que estar forzosamente de acuerdo. Seguía ganando una afirmación tras otra, hasta que tenía un montón de “síes” a su favor. Seguía preguntando hasta que por fin, casi sin darse cuenta, su adversario se veía llegado a una conclusión que pocos minutos antes había rechazado enérgicamente.

La próxima vez que quieras decirle a alguien que se equivoca, recuerda al viejo Sócrates.

6.- Permita que la otra persona sea la que hable más

Ya lo hemos visto. Se prudente, no eleves la voz para hablar y deja que los demás hablen más. Escucha, escucha y escucha. Si lo haces ganarás audiencia.

7.- Permite que la otra persona piense que la idea es suya

¿De quién es la idea? Tuya. ¿Por qué esta persona se empeña que es suya?

No pierdas el tiempo. Él sabe que sin tu creatividad no podría llegar a esas ideas. ¿qué se adueña de una idea? Pues fenomenal. Permíteselo. Él te respetará cada vez más.

8.- Mira las cosas desde el punto de vista de la otra persona

Comparto con vosotros una máxima que tengo en la vida: Hacer para los demás lo que me gustaría que hicieran conmigo. Pero si no lo hacen, no pedir explicaciones ni esperar que me respondan. No todo el mundo se comporta de la misma manera.

Siempre que vayas a conversar con una persona, trata de ponerte en su lado para intentar entender el porqué de sus argumentos. Esto te dará fuerza y solidez a tus opiniones.

9.- Muestra simpatía por las ideas y los deseos de la otra persona

Arthur I. Gates decía en su libro “Psicología Educacional” que la especie humana ansía universalmente la simpatía. Regala simpatía por el discurso de la otra persona y conseguirás que los demás piensen como tu.

10.- Apela a los motivos más nobles

Cada uno tenemos nuestras luces y nuestras sombras. Siempre tratamos de enseñar las luces a los demás y de esconder las sombras. Lo ideal es enseñar también esas sombras, pero esa es otra guerra de la que hablaré en otro post bajo en paraguas del “Enneagrama”.

Como podemos ver las luces de los demás, porque ya se encargan de enseñarlas, vamos a utilizarlas para llegar a ser un buen conversador. Apela a sus luces para abrir un gran camino.

11.- Dramatiza tus ideas

Hoy en día no vale tener ideas ni dejar que la creatividad aflore. Hay que comunicarlo, vivimos en una sociedad acostumbrada a la puesta en escena y, si quieres conseguir tus objetivos, debes abrir el telón en cada momento. Hoy no basa con tener razón o creer que posees la verdad, hay que hacerla “vendible”, interesante y espectacular para que te escuchen y llames la atención.

Fíjate cómo lo hacen en el cine y en televisión. Te darán muchas claves.

12.- Lanza un reto

La mejor forma de conseguir que alguien haga algo es estimular la competencia. No se trata de un mero estímulo monetario, sino el deseo de superarse.

Si ves que no puedes conseguir tu objetivo, lanza un desafío. Reta a tu interlocutor con el objetivo de conseguir un fin beneficioso para ambos.

TU ERES UN LÍDER. APRENDE A CAMBIAR A LOS DEMÁS SIN OFENDERLOS

1.- Antes de no hablar bien… elogia

En muchas ocasiones es necesario ser sincero y no tienes otro remedo que dar tu opinión sobre una persona. En ese caso te recomiendo que tus primeras palabras sobre esa persona sean positivas y elogiadoras. Empezar con elogios hace que el resto de información que tengas que dar se anestesie automáticamente.

2.- Si tienes que criticar, hazlo de esta manera

Antes de criticar alguna actuación piensa en algún aspecto positivo y coméntalo. Un aspecto positivo que, como decíamos antes, amortigüe la crítica. No es lo mismo criticar utilizando la palabra “pero” que “y”:

  • Juan, estamos muy orgullosos de ti, “pero” si te hubieras esforzado más habrías conseguido mejores notas.
  • Juan, estamos muy orgullosos de ti, “y” si te hubieras esforzado más habrías conseguido mejores notas.

¿Aprecias la diferencia de la crítica? Intenta cambiar siempre “pero” por “y”.

3.- Primero reconoce y habla de tus errores, después critica

Imagina que tienes alguien en tu equipo de la oficina que ha cometido un error y no ha hecho bien su trabajo. Te toca a ti hablar con él para que rectifique. Hay mucha diferencia si empiezas con la crítica que merece o si comienzas primero diciendo que tu también lo hubieras cometido y que no se preocupe… Quizá pues contarle algún error que tu has cometido en el pasado y solidarizarte con él. De esta manera conseguirás que la rectificación de ese error sea más efectiva.

4.- Haz preguntas en lugar de dar ordenes

Aprecia la diferencia:

  • María, haz el artículo sobre el día de la mujer trabajadora que llega el día y veo que no lo vamos a poder publicar.
  • María, ¿tu podrías hacer el artículo del día de la mujer trabajadora para poder entregarlo un día antes? ¿Crees que podrás llegar a publicarlo a tiempo?

¿Cuál crees que será la actitud de María ante el trabajo que le planteas en cada situación? Piénsalo.

5- Permite que la otra persona salve su propio prestigio

No minusvalores la capacidad de nadie. Todos tenemos una reputación que no nos gusta que se vea fisurada por la intervención de un tercero. El gran escritor Saint-Exupéry escribió: “No tengo derecho a decir o hacer nada que disminuya a un hombre ante sí mismo. Lo que importa no es lo que yo pienso de él, sino lo que él piensa de sí mismo. Herir a un hombre en su dignidad es un crimen”.

6.- Elogia el más pequeño progreso y cada progreso

A todos nos gusta que nos den una palmadita en la espalda de vez en cuando. No pasa nada que lo hagas con algún compañero o con tus empleados. Las capacidades de las personas se marchitan bajo la crítica, pero florecen bajo el estímulo. Estimula a tu equipo y podrás comprobar los resultados.

7.- Da buena reputación a los demás

Tu interlocutor te valorará mucho más si hablas bien de él ante otras personas. Reforzar la reputación de la persona que tienes en frente hará que obtengas muy buenos resultados en tus objetivos.

8.- Alienta a la otra persona. Haz que los errores parezcan fáciles de corregir

Creo que no hace falta comentar este punto. Ayuda a los demás a salir airoso de los errores que hayan cometido. Te convertirás en un gran aliado.

9.- Procura que la otra persona se sienta satisfecha de hacer lo que tu sugieres

Lider. Toño Antonio ConstantinoPara conseguir esto es importante que seas sincero, saber exactamente qué es lo que quieres que haga la otra persona, ser empático, considerar los beneficios que recibirá y hacer la petición destacando estos beneficios.

Pues aquí tienes las claves para sacar lo mejor de ti y conseguir lo mejor de los demás. Si deseas ampliar esta información no dejes de leerte el libro de Carnegie. Una guía muy actual de cómo conseguir el éxito personal.

 

Fotografías: 123rf y sxc

 

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