La vida es cambio. El marketing es de los mejores ejemplos para ilustrar que el estaticismo no es sino una bala más en el tambor del revólver con que las empresas juegan a la ruleta rusa. Así que hoy hablaré del rebranding, una medida a veces drástica que puede resultar en éxito o fracaso absoluto.

El rebranding como estrategia

 A lo largo de la historia, muchas son las empresas que han optado por acudir al rebranding para relanzar la marca. No en vano, el fin de esta estrategia es renovar la marca, adaptándola a las nuevas tendencias, refrescando la imagen o cambiando el logotipo.

Quizá te suena algún cambio en marcas de sobra conocidas, como son Apple, Airbnb, Spotify, Instagram, Google, Telefónica o Burger King. Estos son algunos ejemplos de cambio con buenos resultados, pero hay otras marcas que no han tenido tanta suerte al apretar el gatillo (y otras que han tenido la suerte de poder recular a tiempo).

Pero antes de entrar a juzgar buenas o malas decisiones, vayamos al principio.

¿Cuál es la razón de hacer rebranding?

 Como he mencionado más arriba, esta estrategia tiene como fin cambiar la concepción que el consumidor tiene sobre la marca. Entre las principales razones para elegir retocar la marca, tenemos:

-Necesidad de diferenciación, porque en su origen no había nadie parecido o porque no se planteó esa idea.

-Intentar eliminar cualquier relación negativa con la compañía.

-Pretender arreglar una caída en la cuota de mercado.

-Buscar nuevos horizontes, inalcanzables con su imagen de marca anterior.

Como has leído más arriba, la vida es cambio; cualquier otra cosa, puede suponer la muerte (en un sentido figurado, aunque literal si hablamos de marketing). Y tu imagen te puede encantar, te puede parecer genial por diferentes motivos, pero si no está cumpliendo el objetivo… deberías plantearte… En fin… Deshacerte de ella.

Puedo parecer intransigente; pero si no aporta, dale puerta.

Es duro oír hablar tan ligeramente sobre algo que te llevó meses pensar, dar forma, diseñar… Sí, pero, si lo único que falla en tu estrategia es la marca, tengo noticias para ti: estás perdiendo dinero.

Si esto golpea tu orgullo, te daré el consejo que más se oye en los gimnasios después del manido «No pain, no gain» y es «Antes de entrar, deja el ego en la puerta»; antes de entrar al marketing, me refiero en este caso. No imaginas la cantidad de personas que deciden crear algo por sí mismas y que, por un tema de orgullo, tiran por la borda todo el negocio. ¡Que es una imagen! ¡Ya se te ocurrirá alguna mejor!

Vas a hacerte a la idea muy rápido con los siguientes ejemplos:

(insertar aquí ejemplos de marcas que deberían cambiar de imagen)

¿Qué te parece? No estaría de más darle un par de vueltas a la idea, ¿no?

Ahora que tienes claro que el rebranding quizá, quizá, no es una idea tan descabellada…

¿Cómo lo llevas a cabo?

Bueno, como rebranding, tienes el rebranding proactivo y el rebranding reactivo. (cómo nos gustan las dicotomías a los del sector, ¿eh?)

Rebranding proactivo; cambio para seguir siendo el mismo. Precioso, ¿verdad? Es la forma de mantener la esencia de marca. Este tipo de estrategia se centra en buscar la oportunidad para hacer el cambio.

Si lo que ofreces (productos o servicios) cambia, es el momento adecuado. Simplemente te estás adaptando a tus propias decisiones, no dejarás de mantener todos tus valores y filosofía de marca, ya que todos los cambios estarán relacionados únicamente con la estética.

¿Te has fijado en lo que hace Coca-Cola? Esta compañía, además de ser una marca líder en temas de marketing y publicidad, es un ejemplo claro de rebranding proactivo. Todos los cambios que realiza están relacionados con elementos de su imagen (cambios en el packaging o lanzamiento de una nueva bebida), manteniendo siempre su esencia, que es asociar el producto a la felicidad, pasión y disfrute de momentos únicos.

Rebranding reactivo; olvida el pasado y construye algo nuevo. Esto también tiene su encanto. Habitualmente, la decisión de utilizar esta estrategia se ve motivada por crisis (de imagen y percepción pública suele ser la que más se repite).

Huelga decir que con el rebranding reactivo el cambio debe ser más profundo (y, por ende, requerirá un esfuerzo superior).

La decisión es tuya

¿Consideras que debes renovarte? Piénsalo y respóndete con total honestidad. Si cabe cierto atisbo de duda, mi consejo es que no lo pienses más.

Da el paso, te lo agradecerás.

 

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