Siempre que hablo de Marketing Viral muchos me miran raro. Lo han escuchado o leído alguna vez, pero no saben exactamente de qué se trata. Siempre les digo lo mismo: “vosotros hacéis y sois víctimas diarias de marketing viral sin que os deis cuenta”. Me vuelven a mirar raro y les pongo un ejemplo.

Lo mismo voy a hacer en este post para poder explicar qué es el marketing viral. Antes de nada, echad un vistazo a este vídeo:

¿No os parece genial? ¿Podrías decirme cuál es la marca del ascensor?

Como sabéis, todos desarrollamos a nuestro alrededor una red de contactos, una serie de círculos concéntricos, que comienzan por nuestros familiares y amigos más cercanos, siguen con los conocidos del entorno laboral, la gente con la que nos cruzamos en nuestro quehacer diario (hacer la compra, tomar el café…) y aquellos con los que nos comunicamos esporádicamente, situados éstos en la circunferencia más alejada del centro.

Estas circunferencias pueden sumar centenares de personas, que a su vez irradian el mismo tejido de relaciones, de tal manera que un mensaje interesante para la comunidad, corriendo de boca en boca, puede expandirse con enorme rapidez.
Éste es el principio básico del denominado marketing viral o marketing buzz (rumor, murmullo).

Todos hemos recibido vídeos como este a través de redes sociales o directamente a nuestra bandeja de entrada. Nos hace gracia y, los reenviamos a nuestro círculo de contactos. De esta manera, y sin darnos cuenta, nuestro mensaje está llegando a millones de personas.

Esto lo saben muchas empresas y aprovechan el “boca oreja” online para hacer llegar su marca de forma barata, rápida y sencilla. Eso sí, es necesario plasmar una buena dosis de creatividad e ingenio para que esto ocurra.
En definitiva, el marketing vital se fundamenta en estimular a los individuos, a los mismos clientes o usuarios de un servicio, a transmitir un mensaje promocional a otras personas de su entorno. Emula la vertiginosa capacidad de multiplicación de los virus.

¿Qué es necesario para que sea viral?

  • Que el medio por el que se transmite sea fácilmente replicable: De nada te sirve implementar una estupenda estrategia de marketing viral si finalmente no lo puedes distribuir con facilidad.
  •  Que sea gratuito y esto sea un reclamo.
  • Que se usen redes de comunicación preexistentes y masivas.
  • Sacar mucho partido de los recursos ajenos (como en el ejemplo del ascensor, la marca hace uso del humor a través de los usuarios para lograr su objetivo).

Lo que sí está claro es que, cuando uno quiere hacerse oír por encima de un par de voces, gritar más alto no siempre es el recurso más eficaz. De ahí que se haya que recurrir a una fuente energética escasa, la imaginación, para hacerse notar. Ésa es la gran base del marketing viral. Un tipo de marketing en el que el gasto no es nada elevado. Menos gasto y más imaginación pueden proporcionar grandes resultados.