Acabo de terminar un libro que me ha gustado mucho y os recomiendo a todos. Se trata de la última obra del ex ministro Manuel Pimentel “Decálogo del un caminante”. Todo un descubrimiento.

Tras la lectura, me quedo con dos frases: 1.- “No sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta“ y 2.- “El que no se adapta… muere”.

Todos los que hemos montado una empresa, conocemos la fase de inicio para poder adentrarnos en la fase de desarrollo. Son muchos años los que pasan siendo una pequeña o minúscula empresa, pero lo más importante es tener alma de grande para poder adaptarnos a los tiempos que estamos pasando. La crisis supone una ruptura en el sistema económico que obliga a las empresas a adaptar sus procedimientos con creatividad para poder sobrevivir este “tsunami” empresarial que estamos atravesando.

Si muchos de vosotros teníais las esperanzas puestas en que el mundo se acababa el pasado 21 de Diciembre, ya veis lo que ha pasado. El mundo no se acaba con la crisis, ni mucho menos. No se ha acabado desde hace 4000 años, sino que ha evolucionado y mutado. Cuando se produce un cambio como el que estamos viviendo ahora, hay empresas que nacen, otras que mueren y las que son capaces de adaptarse, resistir y prosperar. Aquí está la clave: ¿Dónde quieres estar tu?, ¿quieres dejar morir tu proyecto porque estamos en crisis y no se vende? ¿tienes una idea que te gustaría poner en marcha con creatividad, ilusión y fuerzas? o ¿quieres tomar las riendas de tu futuro, y el de tu gente, para transformar lo que haga falta con el fin de sobrevivir?

Si eres de los que creen que puedes salir adelante, enhorabuena. Pero ojo, la actitud frente a la adaptación no puede ser pasiva. Esta adaptación debe ser activa y significa elegir y decidir. La combinación entre ambas nos facilitará este proceso de adaptación empresarial. Pero, ¿cómo adapto mi empresa en estos tiempos?

Nadie ha dicho que sea fácil y tampoco existe el “libro blanco de la adaptación de tu empresa para volver a posicionarte en el mercado”. De eso nada. El camino es duro y debemos contar con dos aspectos necesarios: Inteligencia empresarial, que es elegir adecuadamente lo mejor para solucionar el problema, y el talento, que es hacer bien lo que hayamos elegido. En definitiva, la inteligencia se demuestra eligiendo y el talento haciendo. Tan importante es uno como otro, porque si elegimos mal y trabajamos mucho, mal vamos. Si elegimos bien y trabajamos poco, mal vamos.

Lo que está claro es que hay que tener una estrategia de elección empresarial y trabajar, HACER. Debemos preguntarnos, ¿Dónde quiero llegar?, ¿dónde quiero estar?, ¿cuáles son los instrumentos?, ¿cuál va a ser mi marca personal?, ¿cuáles son los medios con los que voy a contar?.

De todo esto habla el libro de Pimentel haciendo hincapié en una curiosa clasificación de empresas: Empresas Zombies, Turistas y Caminantes.

Las empresas Zombies son las que arrastran los pies, sin pasiones, las que no tienen norte. Sólo atienden las necesidades del día porque necesitan comer y comer. No se preocupan del rumbo y van donde la gran mayoría va. El 65% de las empresas en nuestro país son Zonbies.

Después hay una categoría un poco más divertida, que conlleva una cierta acción, que son los turistas. Todos hemos sido Turistas: sales de viaje, echas muchas fotos y estás deseando llegar para enseñarlas en casa a los amigos y familiares. La empresa Turista es aquella que se deja llevar por el facto de la novedad, de la moda, de seguir la corriente del último que está en ese momento… Un 30 % de las empresas de nuestro país son Turista.

Y el 5% restante, son caminantes. Empresas que tienen metas. Asume que hay jornadas duras pero sabe que llegarán las jornadas buenas. Sabe que la felicidad no está en la meta, sino en saborear las pequeñas cosas que te encuentras en el camino para encontrarla. En estos momentos es la “estrategia” la que hace que nuestras empresas sean caminantes (¿cuál es mi meta?. ¿cuáles son mis limitaciones?, ¿cuál es el entorno?, ¿qué puedo hacer?…)

¿Y tu empresa o proyecto qué es, Zombie, Turista o Caminante?