Los aspectos determinantes del Marketing te condicionan a actuar de una manera concreta. Los seres humanos, por ejemplo, somos seres racionales y como tales, estamos condicionados a actuar con responsabilidad. Las leyes que nuestros gobernantes ponen en marcha, con la mayoría de los votos de arco parlamentario, nos determinan cómo actuar de una manera u otra.

Por eso, es absurdo que perdamos el tiempo en intentar cambiar todos aquellos aspectos determinantes del marketing impuestos por la sociedad, la economía, la política o la tecnología. La mejor actitud ante estos condicionantes es aceptarlos e invertir nuestra energía en algo que realmente nosotros podamos cambiar.

Visto de otra manera, ¿porqué nos empeñamos siempre en cosas complicadas y gastamos tiempo, recursos y dinero en cuestiones que no merecen la pena? ¿Porqué no le damos la importancia que tiene… a lo verdaderamente importante para nuestra vida?

En este sentido, el Dr. Alonso Puig nos cuenta una historia sobre cómo darle la importancia a las cosas que realmente la tienen y no perder el tiempo en aquellas que, por su condición, no podemos cambiar. La historia es la siguiente:



”Un hombre fue al médico por una serie de dolores generales que tenía y que, tanto el estrés como el agobio, le estaban amargando la existencia.



- Doctor, con estos dolores, todo en la vida es un desastre y me va fatal. 



El médico, que conocía algo de su vida personal y vio que los dolores físicos tenían que ver con unas dolencias anímicas le dijo:



- Entiendo lo que me dice. No sabe cuánto lamento el fallecimiento de su mujer. 



El hombre le miró perplejo y le dijo:



– Pero Doctor, ¿porqué me dice eso? ¡¡¡Mi mujer no ha muerto!!!! Alguien le habrá informado mal. 



– Perdone, respondió el médico con voz alta y escribiendo al mismo tiempo, no sabe cuánto me alegro que su mujer esté viva. 



– Por cierto, lo que sí siento es que uno de sus hijos esté enfermo.



- Pero doctor, ¿qué le pasa a usted hoy? Mis hijos están sanos.  



– Sus hijos están sanos, comentó el doctor mientras lo escribía.   



– No quiero molestarle y no ahondar en la herida, dijo el Doctor, pero siento la pérdida de su trabajo.



- Vamos a ver doctor, no entiendo nada, el trabajo no lo he perdido…. 



De repente, aquel hombre entendió, con esta corta terapia, lo poco que había valorado todo lo valioso que había en su vida y cómo se había dejado llevar por unos sentimientos que tenían origen en una visión parcial de las cosas. 



Se levantó, dio las gracias al médico y se marchó.”

No nos desgastemos queriendo cambiar las cosas. Aceptemos nuestra realidad personal y profesional y trabajemos para mantenerla y mejorarla.

Una vez que esto ocurra, aparecerán aspectos variables que sí podremos cambiar, pero esto sucederá cuando fijemos una base de aceptación, adecuación y adaptación a lo no cambiante.